domingo, 12 de agosto de 2007

10 de Agosto, Aniversario de la Graduación

El día 10 de agosto nuestra promoción cumplió 16 años, de haber salido de las aulas de nuestra querida y respetada universidad, con este motivo nos reunimos por primera vez después de todo ese tiempo, la reunión tuvo lugar en la casa de nuestra amiga Gina Gamarra Sequeiros. Participaron:
Bravo Zevallos, Giulianna esposa de Martín Advincula flamantes padres de un bebito de dos meses, los esposos Milagros ventura y Orlando Martines por ellos el tiempo no han cumplido su papel están igualitos. Luis Saravia Garcia y Gianna Puglianini Portilla ella esta igualita y él con 36 kilos más; también asistió Gladys Chile Rayme que sigue igualita, Manuela Silva Crisóstomo nos invitó a conocer la ciudad más antigua de América “Caral”, Norma Palomino Alanya a quien su hijito no paro de llamar por teléfono.
Se conformó la Junta Directiva de Egresados de la promoción “Medardo Purizaga Vega”
Presidente: Gina Gamarra Sequeiros
Vicepresidente : Luis Saravia Garcia
Secretaria: Milagros ventura
También se acordó programar un viaje familiar a la ciudad de Supe – Caral.
Amigos de la promoción ha sido un gusto tener este momento de reencuentro. Esperamos que para el próximo año se duplique la cantidad de compañeros.

HASTA PRONTO!!!!

martes, 2 de enero de 2007

EL ECLIPSE

Augusto Monterroso
Cuando Fray Bartolomé Arrazola se sintió perdido acepto que ya nada podría salvarlos. La selva poderosa de Guatemala lo había opresado, implacable y definitiva. Ante su ignorancia topográfica se sentó con tranquilidad a esperar la muerte. Quiso morir allí, sin ninguna esperanza, aislado con el pensamiento fijo en la España distante, particularmente en el convento de Los Abrojos, donde Carlos Quinto condescendiera una vez a bajar de su eminencia para decirle que confiaba en el celo religioso de su labor redentora.
Al despertar se encontró rodeado por un grupo de indígenas de rostro impasible que se disponían a sacrificarlo ante un altar, un altar que a Bartolomé le pareció como el lecho en que descansaría, al fin, de sus temores, de su destino, de si mismo.
Tres años en el país le habían conferido un mediano dominio de las lenguas nativas. Intento algo. Dijo algunas palabras que fueron comprendidas.
Entonces floreció en el una idea que tuvo por digna de su talento y de si cultura universal y de su arduo conocimiento de Aristóteles.
Recordó que para ese día se esperaba un eclipse total de sol. Y dispuso, en lo mas intimo, valerse de ese conocimiento para engañar a sus opresores y salvar la vida.
-Si me matáis -les dijo- puedo hacer que el sol se oscurezca en su altura.
Los indígenas lo miraron fijamente y Bartolomé sorprendió la incredulidad en sus ojos. Vio que se produjo un pequeño consejo, y espero confiado, no sin cierto desdén.
Dos horas después el corazón de fray Bartolomé Arrazola chorreaba su sangre vehemente sobre la piedra de los sacrificios (brillante bajo la opaca luz de un sol eclipsado), mientras uno de los indígenas recitaba sin ninguna inflexión de voz, sin prisa, una por una, las infinitas fechas en que se producirían eclipses solares y lunares, que los astrónomos de la comunidad maya habían previsto y anotado en sus códices sin la valiosa ayuda de Aristóteles.